lunes, 14 de junio de 2010

Canción de un minuto para terminar en la nada

Con patadas congeladas puede que duela menos
pero cabe la posibilidad de que pierdas la pierna
te la amputen con tres cuartos de diferencia
y yo me quede observando cual si fuera un espectáculo enfermo

Cuando termine el show caminaré hacia el puente
gritaré que te fuiste y saldré del pueblo para siempre
me preguntaran que sucedió contigo esa noche
y yo tendré que mentir y seguir la corriente

Trataré de vivir una nueva vida
tendré que fingir ser un ama de casa
Que prepare pasteles y abra las ventanas,
Limpiaré el polvo de la casa y usaré ruleros aunque no tenga pelo

Cuando muera y me vaya a dimensiones lejanas
ahuyentaré a los forasteros y les robaré el dinero
regresaré a tu fosa, plantaré violetas que en verdad son rojas
y te lloraré por un segundo, sólo para regar las rosas

Entonces mi labor recién habrá terminado
podré convertirme en princesa o tal vez en sapo
seré una nada en el espacio
y en tu espacio no cabrá más nada.

lunes, 10 de mayo de 2010

Asperger

Siempre me pregunté porque todo para Luis era tan simple, las cosas son como son y punto, él tan parametrado, cuadriculado y con sus conocimiento científicos , y yo una artista plástica donde lo subjetivo y la fantasía dominaba mi vida, ahora que ya pasó un buen tiempo desde que nos divorciamos trato de recordar que fue lo que hizo que yo me fijara en él, siendo tan diferentes.

Hago un viaje mental al pasado, al momento en el que nos conocimos, nos presentó su hermana, ella estudiaba conmigo un curso de Filosofía en la Universidad, mientras él estudiaba Física Pura, al principio me pareció bastante aburrido, no conversaba mucho, menos sonreía y nos miraba con cara de asco cada vez que hacíamos bromas, su hermana se disculpaba diciendo que él era algo antisocial.

Por eso me sorprendió mucho que una semana después me invitara a salir, fue tan protocolar, me llamó y me dijo “Srta. Ledesma, llamo para invitarla a tomar un café a las cinco de la tarde en el Café que se encuentra ubicado en la esquina del espacio en el que usted habita” , pero lo que más me sorprendió fue la frase que soltó después : “Usted me parece agradable y espero entablar una relación sentimental a largo plazo claro está, si usted me lo permite”, yo lo tomé como broma pero al ver que no se reía comencé a dudar.

En realidad después de todo lo que me dijo, tenía mucho miedo de asistir a la cita , pero una curiosidad inmensa hacia ese hombre, hizo que me tragara mis miedos y fui a su encuentro.

Al principio no hablamos mucho, en realidad no sabía que decir y creo que él tampoco, hasta que nos enfrascamos en una interesante discusión acerca de Rembrandt, él decía que no lo entendía y yo tratando de hacerle entender, pero me di cuenta que era en vano, cada uno tiene su propia interpretación de las cosas, la de él solo era diferente, o simplemente no tenía una.

Poco a poco ese chico tan raro y diferente a mí me fue interesando más y más, seguimos saliendo, y comenzamos una relación.

La relación a pesar de las peleas, que yo pensaba eran típicas de cualquier relación, fue avanzando , hasta que él me propuso matrimonio sólo como él podía proponérmelo : “Alicia, quiero casarme contigo, mi hermana dijo que te diera esto”, y me puso el anillo de compromiso en la mano, yo sólo sonreí y le di un gran beso, en realidad me pareció muy tierno, demasiado tierno viniendo de él.

El matrimonio iba bien, a pesar de que parecía que hablábamos idiomas diferentes, peleábamos mucho, sí, aunque el decía que era yo la que peleaba solita, en parte tenía razón, el nunca entendía cuando yo hablaba en lenguaje figurado, no entendía porque tenía que hacerlo, no entendía que mi vida gira en torno a muchas subjetividades.

Él nunca quiso tener hijos, según sus cálculos algorítmicos, no estábamos preparados, cuando yo le decía que no importaban los cálculos, que lo importante era que le íbamos a dar amor, me contestaba diciendo “¿Cómo se lo vas a dar, se lo vas a envolver?”, quería pensar que era broma pero él muy pocas veces sonreía y la mayoría de veces por cosas que yo no entendía.

Hasta que no pudimos más, yo no pude más principalmente, para él las cosas estaban bien, pero yo ya no aguantaba, necesitaba de alguien que me comprendiera, que hablara mi idioma, y ese alguien llegó.

Leonardo, un alumno de mi clase de Historia del Arte, sí, era 11 años menor que yo, pero que inteligente y perspicaz que era este muchacho, y no sólo eso, sino que muy sensible y entendía siempre lo que yo le quería decir.

Yo me sentía terriblemente mal por engañar a Luis, quería decírselo, le mandaba indirectas, haciéndole saber que las cosas andaban mal, otras personas también se las mandaban, pero el no entendía.

Hasta que nos encontró a mí y a Leonardo, no sabía que estaba pasando por su cabeza cuando nos vio, no mostraba ninguna emoción, sólo me dijo “No entiendo” y por primera vez logré ver algo diferente en su mirada , en todos los años que lo conocí siempre tuvo la misma mirada, pero ese día fue otra la que me lanzó, fue una mirada de tristeza.

Me sentía tan mal, le lloré, le supliqué, le pide perdón, pero ya era inevitable, ahí verdaderamente se dio cuenta de que las cosas iban mal.

Nos divorciamos pacíficamente después de todo, después de muchos años, pudimos recobrar digamos una especie de amistad, digo una especie, porque no se puede olvidar del todo una cosa que nos ha hecho daño a los dos.

A veces lo extraño, necesito a alguien que me baje de mi nube cuando empiezo a volar muy alto y sé que él también necesita de mí para volar un ratito.

El otro día tomando un café por la tarde, le pregunté que le hizo fijarse en mí a pesar de que éramos tan diferentes y me contestó “Precisamente eso, eras un Universo tan diferente que me tentaba explorarlo, de pequeño siempre me prohibieron acercarme a cosas desconocidas, era mi sentido de la aventura el que primaba contigo, era yo regresando a ser un niño, y eso me agrada ¿ a ti no?”

domingo, 25 de abril de 2010

Melancolía

Me pidieron que caminase sobre hojas color violeta, me reí a carcajadas y pensé que el violeta era un color algo melancólico, al menos ese efecto tenía en mí, entonces pensé que era una especie de broma, pero me miraron extrañados al verme reír, así que cerré el pico y tragué saliva , me enfrasqué en un remolino color violeta que olía a detergente y tenía sabor a cereza.

Al terminar la prueba me miraron sonrientes y me invitaron al banquete, tenía que llevar un sombrero algo estrafalario y botas de hule color rojas, como niña perdida en el bosque, era una especie de disfraz de iniciación o algo así, todos hablaban mucho pero no decían nada ¿o es qué acaso yo no los entendía?.

Me sentaron en la mesa principal, a pesar de ser la invitada, parecía que yo no les importase, pues nadie me miraba ni me hablaba, estaba sola sentada en el centro de la mesa. De repente me sentí tan pequeña, como una niña y veía todo como en una película. Todo se volvió tan predecible, sonrisas van sonrisas vienen, sírvete esto, prueba aquello, conversaciones al oído y yo cada vez más empequeñecida.

¡Ah no!, me dije, esto se está volviendo aburrido, así no juego, así que me levanté de la mesa, nadie se había dado cuenta, más que unos cuantos ojos curiosos, pero creo que poco les importó, volví al jardín y me tiré sobre las hojas violetas, entonces pensé en que absurdo había sido todo esto, cerré los ojos para soñar que todo tenía sentido, en mi sueño yo era una joven de 20 años, estaba lavando ropa y olía todo a detergente, fue un sueño muy extraño, me desperté y seguía tirada en las hojas violeta ; creo que allá dentro me aburrí porque todo comenzaba a tener sentido, hasta mis sueños se estaban volviendo aburridos.

Me levanté y volví a intentarlo, caminé sobre las hojas color violeta de nuevo y esta vez no me importó si es que alguien estaba viendo o si tendría banquete al final, sólo lo disfruté , después de todo el violeta me hacía recordar a algo, exactamente no recuerdo a que, pero que mas da, tal vez recordaba algo que no había vivido o quien sabe, algo que aún me faltaba vivir.

jueves, 8 de abril de 2010

Rompecabezas

Laberintos entre parques infantiles
desdeñan a los niños con cabeza de ave
sin que ni siquiera hayan sacados las alas,
con rompecabezas no se construyen palacios
pero tal vez con hojitas de abedul construya mi guarida.
Quisiera saber qué piensan los cabeza de bestia
así tal vez pueda saber como escapar,
no entiendo porque les parezco tan poco amigable
si hoy me puse mi vestido amarillo y hasta aprendí a bailar
¡Qué acaso no reconocen mi sacrificio!
“En este mundo, nada es recíproco”
me dijo el padre de los cabeza de bestia,
así que salí a caminar por el bosque color fotografía en sepia
y vi a los niños cabeza de ave encerrados,
pensé en liberarlos, pero no podía
antes tenía que liberarme a mí.

Llegué sin pensador al mar congelado
enormes bloques de hielo me impedían navegar
pensé ¿Primero no me dejan volar y ahora ni siquiera navegar?
traté de romper los hielos, me ensangrenté haciéndolo con mis propias manos
entonces grité ¡Hielo maldito, yo te quiero liberar y tú no me dejas!
“En este mundo, nada es recíproco!, recordé
yo quiero liberar al hielo, pero él no me dará su libertad a cambio
me quedé congelada por un tiempo
hasta que me rompí en pedacitos
un buen día después de miles de años
me construyeron como a un rompecabezas
y pensé que si se pueden construir palacios con rompecabezas después de todo.

jueves, 4 de febrero de 2010

Interrogatorio

- ¿ Srta. Moncada, dónde estuvo usted la noche del crimen?
- Ehhh, obviamente, en mi cuarto… tirada en el piso… muerta, recuerde que fui yo la asesinada.
- Si, si, eso no importa ahora, cualquiera es sospechoso
- Pero yo no pude haberme matado
- ¿Y por qué afirma usted eso? ¿Tiene una coartada?
- Mi coartada es que YO SOY A LA QUE ASESINARON
- Según mi expediente, Usted tenía razones para asesinar a la victima
- La victima soy yo, no se refiera a mi en tercera persona
- Usted guardaba cierto resentimiento hacia la finada
- ¿Ah si?
- De niña , la muertita, ¡Qué en paz descanse!, siempre paraba callada, no era buena en nada, era pésima en el colegio y ni que decir de los deportes, eso no cambió cuando fue creciendo, en su adolescencia, le salieron granos enormes, por lo cual no era muy popular, no tenia muchos amigos, es más no tenía ninguno, casi repite el Quinto año, y a duras penas ingresó a una Universidad Particular a estudiar una Carrera que ella nunca quiso y que la vida se la impuso, no era muy agraciada, por lo cual nunca consiguió pareja, al terminar su Carrera, no consiguió empleo fácilmente, al final la contrataron de Secretaria, nunca pudo ejercer su carrera y menos dedicarse a su pasión , que era la pintura.¿Qué me dice usted a todo eso?
- ¿Por qué es tan malo conmigo? Ya ve. Me hizo llorar, trataría de refutarle lo que acaba de decir, pero todo lo que dijo es cierto.
- ¿Es esa una confesión?
- YO NO ME MATÉ
- Repasemos los hechos, usted se encontraba en la escena del crimen cuando ocurrió, no reportó a la policía del deceso, es más se la veía muy alegre.
- ¡Cómo iba a reportar, si estaba muerta!
- Además, usted odia a los perdedores, a los mediocres, buenos para nada, es por eso que Usted la asesinó
- ¡NO ES CIERTO!
- Trate de recordar Srta. Moncada, Usted compró el arma una semana antes, por Internet, se la trajeron dos días antes del homicidio, estuvo tratando de cometer el acto en esos días pero no se atrevía, entonces para que sea menos doloroso, le hizo tomarse todo un frasco de calmantes para que quedara sedada y ahí fue cuando tiró del gatillo, directo a la cabeza. ¿Ahora ya recuerda?
- ¡No puede ser! Yo me maté, ¿Ahora que pasará conmigo?
- Tendrá que esperar a su sentencia, lo más probable es que la condenen a recordar su patética vida por toda la eternidad, o puede ser peor.
- ¿Peor? ¿Qué puede ser peor que eso?
- Puede que la hagan volver a repetirla

domingo, 8 de noviembre de 2009

Hasta nunca

No, nunca te lo perdonaré, ¿por qué me hiciste esto?, ¿por qué nos hiciste esto?, la verdad no sé porque me sorprende, todos nos lo esperábamos, pero quería pensar que te importábamos aunque sea un poco.

Recuerdo cuando te conocí, entraste al salón con esa boina de abuelito criollo, tenías el cabello todo revuelto y llevabas siempre contigo esa mochila con miles de parches que nunca llegaste a cambiar pues decías que era tu amuleto de la buena suerte.

Nuestra pasión por la lectura y la música hizo que inmediatamente nos hiciéramos amigos, tú, el chino, la loca de Crecia, el tímido Gary, Susie Blue y yo, éramos “El club de los cinco más uno”.

Inmediatamente nos insertamos a la bohemia barranquina de la época, no había fin de semana que no termináramos ebrios en la puerta de algún bar, los seis soñábamos con ser artistas y mirábamos a toda la facultad por encima del hombro, éramos mejores, y tú el mejor de todos.

Tu fijación por la muerte sacaba de quicio a Crecia que no hacía más que callarte y te decía “Vive, cojudo, vive”, a mi no me dabas miedo, ni me sacabas de quicio, pensaba que era una especie de fetiche, al igual que tu fijación por las mujeres perras o locas.

Eras el niño rebelde de la facultad, innegablemente inteligentísimo y atrevidamente arrogante como ningún otro, tenías muy pocos amigos, debo confesar que me sentía privilegiada por considerarme tu mejor amiga.

Nosotros queríamos cambiar el mundo, el chino con sus ideas comunistas y nosotros de graciosos que lo apoyábamos, sobretodo si había trago y pavas de por medio, en esas reuniones de los “intelectuales” que a ti te encantaba retar, muchas veces tuvimos que salir corriendo para que no se fueran encima tuyo.

Y cuántos corazones rotos, eras un Oliveira y tratabas a todas como a La Maga, con la pequeña diferencia de que en verdad tú no las amabas, para ti todas eran inferiores, nunca te vi enamorarte de ninguna, tú decías amarme, y yo me reía, y de ahí se lo decías Crecia y a Susie, éramos las mujeres de tu vida, según tú.

Y me reí más cuando después de una borrachera terminamos acostándonos, a la mañana siguiente lo primero que hicimos al vernos las caras fue echarnos a reír, y hasta lo contábamos como anécdota, nadie entendía nuestra amistad, todos pensaban que terminaríamos juntos, eso era imposible, el cariño que nos teníamos era diferente a cualquier otro.

Terminamos la U, todos teníamos ganas de publicar un libro, hacer una película o viajar por todo el mundo, hicimos muchos planes en nuestra fiesta de graduación a la que no fuimos por quedarnos en el Juanito haciendo los previos que duraron toda la noche, madrugada y mañana del día siguiente.

De repente te alejaste, ya no sabíamos nada de ti, andabas por Paris y lo siguiente que sabíamos era que estabas en el África. Cuando regresaste te aislaste tanto, cuando eras más joven también solías hacerlo, pero esta vez era diferente, no querías ningún contacto con nadie.


Y hoy te enterramos, y te odio, te odio Daniel Cox, te odio porque lo hiciste, te mataste egoístamente, siempre pensando solo en ti, en tu maldito pasatiempo de jugar a la ruleta rusa con tu vida, en cumplir tu sueño de sentir como era morirse, ¡No se siente nada idiota, si estás muerto!, los que sentimos somos nosotros, y nos dejas con las heridas abiertas y con miles de preguntas y ni siquiera te despediste, te odio más porque no puedo odiarte, porque estoy llorando al lado de tu féretro, escuchando esa canción de Nacho Vegas que me hiciste prometer que te la pondría en tu velorio, ¡Maldito desgraciado! ¡Por qué te querré tanto, mierda!

Sé que te alejaste porque te estabas contaminando, así nos decías, te asqueaba la sociedad, el dinero, lo mundano, te asqueaba trabajar para unos huevones que decían ser artistas, y tú, como era de esperarse, eras más que ellos ¿no?

En fin a servir café se ha dicho y hasta nunca…


El hombre que casi conoció a Michi Panero - Nacho Vegas

Es hora de recapitular las hostias que me ha dado el mundo.
Hoy vendrán a oír mi último adiós. Bien.
Uno a uno van llegando y yo los recibo en batín.
Y unos me llaman chaval y otros me dicen caballero.
Alguno no se ha querido pronunciar.
Yo una vez tuve un amor,pero si he de ser sincero
dije "no" en el altar y cuando digo no es no.
Fracasé una vez, fracasé diez mil y aun así alzo mi copa hacia el cielo
en un brindis por el hombre de hoyy por lo bien que habita el mundo.
¡Mirad, las niñas van cantando!
(Niñas): Shalalaralalá...
Y no me habléis de eternidad. No me habléis de cielos ni de infiernos.
¿No veis que yo le rezo a un dios que me prometió que cuando esto acabe no habrá nada más?
Fue bastante ya...
Nunca fui en nada el mejor,tampoco he sido un gran amante.
Más de una lo querrá atestiguar.Pero si algo hay capital,
algo de veras importante,es que me voy a morir
y cuando digo voy es que voy.
Lo he pasado bien, y casi conocí en una ocasión a Michi Panero,
y es bastante más de lo que jamás soñaríais en mil vidas.
¡Mirad, las niñas van cantando!
(Niñas): Shalalaralalá...
Dejadme preguntar: ¿Es esto el final? Y si es así, decid: ¿Me vais a extrañar? ¡Ah, veo que asentís pero yo sé que no!Qué lástima, no dejaré nadie a quien transmitir mi sabia;consideré insensato procrear.
Y diréis de mí que soyun viejo verde y cascarrabias,
y diréis muy bien,y cuando digo bien es bien.
¡Largo ya de aquí! ¿Qué queréis de mí?¿Es mi alma o es mi dinero?
Si de uno carezco y la otra esuna anomalía en esta vida.
¡Mirad, las niñas van cantando!
(Niñas): Shalalaralalá...
¡Y unos me llaman chaval, y otros me dicen caballero!
¡Alguno declinó mi oferta para hablar!
¡Yo una vez tuve un gran amor,
pero si os he de ser sincero dije "no" en el mismo altar,
y cuando digo no quiero decir que no!
He bebido bien, y casi conocí enuna ocasión a Michi Panero,
y ahora brindo en paz por la humanidad y por lo bien que habita el mundo.
¡Escuchad, os lo diré cantando!
(Viejo): Shalalaralalá...
Has...ta... nun...ca

Sintiendo sin sentir

Algunas veces, la gente pide no sentir, lloran y sufren y piden por favor, no sentir más, yo me pregunto ¿Qué tan horrible puede llegar a ser?

Todo comenzó desde que salí del vientre de mi madre, no lloré, los doctores me daban palmadas y trataban de arrancarme tan sólo un gemido, pero fue en vano, yo sólo me quedaba dormidita.

El siguiente recuerdo que tengo fue cuando accidentalmente jugando con mi hermano, lo empujé hacia una mesa y el se rompió el mentón, me gritaron terriblemente y además me castigaron, pero no sentía pena, ni remordimiento, él estaba bien, los doctores lo habían dicho, además fue accidental.

Cuando entré al colegio, hice una muy buena amiga, éramos inseparables, pero un día me olvidé de su cumpleaños, ella se enojó conmigo, yo le pedí disculpas, pero no me sentí mal al respecto.

Así fui creciendo, sin te quieros, sin abrazos, no era que me faltase atención, ni que nadie me lo dijera, pero simplemente no lo sentía.

Con el primer chico con el que estuve fue una experiencia muy tierna, al menos eso creo, llovían los te amo y los “happily ever after” pero yo lo decía porque era parte de… , era lo que todos se decían, además yo pensaba que sentía algo, ¿cómo iba a saber que no?, si yo no sabía que era sentir.

Luego vinieron muchos más chicos, yo ya no les decía nada, a ellos parecía no importarle, tenía la esperanza de que algún día sentiría algo por alguien.

Nunca me salió una lágrima cuando murió mi abuela, no lloré cuando me dejaron por otra, no me deprimí cuando le detectaron cáncer a mi hermano, no pude darle un sincero abrazo de consuelo cuando murió la madre de mi mejor amiga, nunca dije un verdadero “lo siento” y mucho menos un “te amo”, no me sentí mal cuando mamá me llamó perra y se fue de casa.

Ahora que mañana enterraremos a mamá, me pongo a recordar si alguna vez le dije si la quería, la verdad no me acuerdo, pero si la quería, ahora me doy cuenta que sí, que yo no lo sentía igual que los demás, pero la quería, a mi manera, extraña manera ¿no?; ¡Maldita manera mía!

La gente es muy estúpida, piden no sentir, no tienen idea de cómo se siente.